El ruido mental
Por qué deberías parar cuando más sientes que no puedes
1/26/20263 min read
Conoces esa sensación de no poder parar, de estar constantemente saltando de una tarea a otra, pasando posts en bucle...Márcate ese momento como una señal de tu mente de que necesitas parar.
Lo sé, podría haber puesto otra señal más fácilmente interpretable, como que estuvieses cansado/a, que vayas por la vida "sin estar", intentando no pensar, que los días se pasen lo más rápido posible...oh vaya...
Mira que nos pone señales, pero vivos en entornos que no se adaptan a la necesidad de parar. Más bien parece que tienes que encontrar la forma de abarcar cuántas más cosas mejor. Y mención especial a ese pensamiento de fondo que te susurra que si paras, vas a confirmar que no eres capaz.
Vamos a ir por partes.
Ese ruido mental que no calla, que se vienen mil pensamientos, que hace que te duermas mucho más tarde de lo que te gustaría, que hace que estés más irritable, que te duela la cabeza, que estés pero no estés. ¿Sabrías decir en qué momento apareció? ¿O quizás lleva ahí tanto que ya forma parte del modus operandi de tu mente. Pero te diré que no es sano ni natural vivir bajo el constante ruido mental. Ahora bien, sé consciente de lo que cuesta cambiar un hábito cuando es algo que vemos, hazte una idea de un "hábito mental".
Voy a intentar explicar con un ejemplo sencillo: cuando te vas de vacaciones unos días fuera de casa, y el interruptor del baño está en un lugar diferente de dónde está en casa, ¿cuántas veces le das donde no es a pesar de que sabes de sobra dónde está el nuevo? Otro ejemplo podría ser dejar de comerse las uñas, o no estar mirando el móvil en cuanto tienes un segundo de inactividad. Todos sabemos por qué hacer X cosa es más saludable que la que hacemos, pero "nos sale solo". Se requiere de el deseo sincero de cambiar, el conocimiento de la alternativa y la marcada repetición de ella a lo largo de tiempo para romper ese automatismo.
Cuando nos referimos al hábito que cogemos de ir en todo momento con una interminable lista de exigencias y tareas, que "se calle" o hable más bajito se complica aun más. Porque ya no es solo cuestión de automatismo, si no también de qué creencias sobre mí mismo me llevan tener un diálogo constante anticipándome, controlando, evitando...y la sensación de "relativa" calma que da "llevarlo todo bajo control". No sé cómo sonará leyéndolo, pero es así: anticiparnos y sobre pensar nos da sensación de control. Y el control es bueno, porque me evita encontrarme cosas que no sé o que, directamente, no quiero. Obviamente esto último no es un pensamiento consciente, nuestra mente hace esa asociación.
Sin querer convertir esta entrada en una reflexión tediosa, que quizás ya hayas hecho o leído en otro sitio, te diré: ese ruido no se va solo.
Encuentra momentos donde te puedas permitir no pensar, no adelantarte, no atender a tareas (una hora al día, una hora el finde, lo que sea).
Practica ejercicios de respiración, no para dejar la mente en blanco, si no para practicar poner el foco fuera de ese ruido. El ruido no se va, pero es compatible con que ocupe menos espacio, suene más lejano.
Háblale. Diles que se callen, que te dejen un momento, que ahora estás con X cosa.
Evita (en la medida de lo posible) la multitarea. No hagas mil cosas a la vez (cuando se posible). Baja revoluciones así. Más valioso (para disminuir ese ruido mental) es estar haciendo una cosa, y cuando termines, la siguiente; que varias al mismo tiempo.
Es una de las cosas que más acompaño en terapia: sentarnos a ver ese ruido mental, de dónde viene, qué nos dice sobre nosotros/as mismos/as, a no hacerle caso, y a cortar con ese ritmo frenético.
Espero que te sirva.
Un abrazo
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